La corvina pinta da un nuevo paso hacia una acuacultura sin dependencia del agua de mar de la costa
El desove de corvina pinta (Cynoscion nebulosus) en un
sistema de recirculación de agua representa un avance hacia el desarrollo de
una tecnología capaz de producir esta especie completamente en tierra.
La acuacultura de peces marinos enfrenta uno de sus principales
retos en la necesidad de contar con agua de mar de buena calidad. Ante este
desafío, la tecnología de recirculación de agua abre una alternativa: producir
peces marinos en instalaciones terrestres, con un mayor control sobre las
condiciones ambientales y sin depender directamente del suministro continuo de
agua proveniente de la costa.
En este contexto, se ha logrado el desove de corvina pinta (Cynoscion
nebulosus) en organismos mantenidos y madurados en cautiverio, lo que
representa un paso especialmente relevante para la consolidación de su cultivo.
El resultado adquiere mayor importancia porque estos reproductores
forman parte de organismos que fueron producidos en tierra, es decir, peces que
iniciaron su vida en condiciones de cautiverio. De esta manera, el proceso
comienza a cerrar progresivamente el ciclo productivo: de reproductores nacidos
en cautiverio a nuevas larvas producidas nuevamente bajo condiciones
controladas.
A este avance se suma el desarrollo de protocolos para la
alimentación de las primeras etapas de vida, incluyendo el cultivo y manejo de
rotíferos, Artemia salina y microalgas, elementos fundamentales para el
desarrollo larvario de peces marinos.
El objetivo de largo plazo es aún más ambicioso. Si estos
organismos continúan reproduciéndose en cautiverio, durante las siguientes dos
o tres generaciones podría establecerse una base para implementar programas de
selección genética. La identificación y selección de individuos con mejores
características productivas, particularmente un mayor crecimiento, permitiría
avanzar hacia la formación de una línea de corvina pinta adaptada a las
condiciones de cultivo.
Más que un solo desove, este acontecimiento representa una señal
alentadora: la posibilidad de avanzar hacia una acuacultura de corvina pinta
desarrollada completamente en tierra, con menor dependencia del medio natural y
con las bases tecnológicas necesarias para construir, generación tras
generación, una población cada vez mejor adaptada al cultivo.