¿Puede la dieta cetogénica ayudar a mejorar la depresión? La evidencia científica más completa hasta la fecha
La depresión y la ansiedad afectan a millones de personas en el mundo, pero una proporción importante de pacientes no responde completamente a los tratamientos convencionales. En los últimos años ha surgido un creciente interés por explorar si intervenciones nutricionales, como la dieta cetogénica, pueden convertirse en un complemento útil para mejorar la salud mental. Sin embargo, hasta ahora la evidencia disponible era dispersa y con resultados variables.
Para responder a esta pregunta, colaboraron investigadores de México y Canadá, incluyendo a un exalumno de Medicina de la Universidad Marista de Mérida, Reinhard Jansen, quien hoy es psiquiatra e investigador en Canadá. Realizaron una revisión sistemática y metaanálisis que integró la información de 50 estudios con más de 41,700 participantes, comparando los efectos de dietas cetogénicas sobre síntomas de depresión y ansiedad evaluados mediante escalas clínicas validadas. Este tipo de investigación permite reunir y analizar conjuntamente los resultados de múltiples estudios utilizando la minería de datos y la informática para obtener una conclusión más sólida que la de un solo estudio aislado. Los resultados fueron publicados en la revista JAMA Psychiatry
El análisis mostró que las dietas cetogénicas se asociaron con una mejoría modesta pero significativa de los síntomas depresivos, especialmente en los estudios donde se confirmó que los participantes realmente alcanzaban un estado de cetosis nutricional. En cambio, para la ansiedad, la evidencia fue menos consistente y los ensayos clínicos no demostraron un beneficio claro. Los autores también encontraron que las diferencias entre los estudios, la duración relativamente corta de las intervenciones y las variaciones en los protocolos dietéticos limitan la posibilidad de establecer conclusiones definitivas.
Estos hallazgos respaldan la posibilidad de que la dieta cetogénica pueda convertirse, en determinados pacientes, en una terapia complementaria para el tratamiento de la depresión, además de abrir nuevas líneas de investigación sobre la relación entre el metabolismo, la inflamación y el funcionamiento del cerebro. El estudio también proporciona una guía para diseñar futuros ensayos clínicos con metodologías más rigurosas que permitan identificar qué personas podrían beneficiarse más de esta intervención.
Este trabajo representa un paso importante hacia una medicina más personalizada, en la que la nutrición podría incorporarse como una herramienta adicional para mejorar la salud mental basada en evidencia científica. Por parte de la Universidad Marista de Mérida participó el Dr. Hugo Laviada, de la Línea de Investigación de Metabolismo y Nutrición.